miércoles, 10 de diciembre de 2008

como percibo mi docencia

¿Cómo percibo mi docencia?

Conforme doy cada paso, la fachada de mi centro de trabajo se hace más visible y logro observar a la distancia con letras grandes CBTIS 89, en medida de mí avanzar comienzo a encontrar jóvenes que en su rostro no reflejan más de 18 años de edad, ataviados con un uniforme rojo-azul, que en su saludo anticipan el hecho del porque hoy, yo este aquí: -buen día profe- -ese profe- -profesor, buenos días- me saludan. Contesto el saludo, con un hola o una mueca quizá y mentalmente me repito ¿¡profe!?. Llego directo al reloj checador, no sin antes saludar a algunos de mis compañeros de trabajo a quien la mayor de las veces llamo o me llaman por profesión: -inge, buen día- -lic. Que pasa- -Sr. contador buenos días—psicólogo que tal, escucho-.
El checador hace su particular sonido, cuando tomo mi portafolio y comienzo a caminar al aula 16 dice mi horario, al entrar el salón de clase, miro jóvenes en “bolitas” platicando o los mas inquietos saltando entre banca y banca. Mi presencia hace cada quien tome su lugar o por lo menos que el mas platicon baje de volumen su voz. Tomo mi lugar al frente del recinto, abro mi portafolio y reviso normalmente en que nos quedamos ayer, para proseguir con la asignatura hoy, al final después de una hora frente a ellos y algunos ¡presten atención!, paso lista y me despido.
Al salir, con la interrogante de mi parte ¿Si fui capaz transmitir adecuadamente mis conocimientos? ¿Si la mejor manera de dar la clase es como lo hice? ¿Si bastara mi experiencia previa como alumno para tener los conocimientos didácticos y metodológicos? O será que en el saludo de mis compañeros –inge, lic., contador, ¡psicólogo!- esta la justificación a mi método de enseñanza. ¡No!, para dejar de ser la copia del maestro que yo tuve en preparatoria, -el saquen la libreta que les voy a dictar- o memoricen de la 34 a la 54 para el viernes- ¡No! pues en el saludo de los muchachos esta el porque de estar aquí PROFESOR y mi responsabilidad es esta ¿de que manera dar mejor mi curso?¿como plantear mi materia para lograr una mejor compresión en los muchachos? ¿de que manera obtener los recursos didácticos que me permitan satisfacer el reto del aprendizaje?.
El reloj vuelve a sonar y ahora entro a la aula no 9 dice mi horario y me paro frente a un grupo de alumnos que también espera lo mejor de mi, tanto como la experiencia y conocimientos de mi profesión, así como de una metodología psicopedagógica que me permita administrar mejor los recursos del proceso enseñanza-aprendizaje. ¿y voy a salir con interrogantes de nuevo? ¿Qué voy a hacer?
Yo soy el responsable, y estoy aquí.

2 comentarios:

José Ruiz Ortega dijo...

Creo que autocuestionarse después de cada clase o de vez en cuando, según la necesidad, es fundamental para un crecimiento continuo, como persona y como docente. En ocasiones, hasta con una sonrisa motivamos a nuestros estudiantes. A veces se nos olvida que también son seres humanos, muy jóvenes por cierto. Felicidades Hiram.

Hilda Patricia Ruiz dijo...

Hola Hiram…….
Muy interesante tu narración en relación a ¿Cómo percibo mi docencia?, me ha gustado mucho pues es inevitable leerla e imaginar muy real tu proceder……….. Creo que no eres la única persona que se cuestiona si ¿realmente hemos sido capases de transmitir los conocimientos a los alumnos? o si ¿fue la mejor manera la que utilicé para dar la clase?, sin lugar a dudas que esa respuesta la dan nuestros alumnos ya que considero son nuestros mejores jueces.
Seguramente en algunas ocasiones en la calle te has encontrado con algún exalumno el cuál quizás hasta ya esté trabajando y que sientes que te saludan con mucho agrado, sin lugar a dudas que los alumnos cunado reconocen a sus buenos maestros lo demuestran aun cuando ya el tiempo haya pasado…………los buenos maestros jamás se olvidan.

Considero que hay una cualidad también importante que debemos considerar como docentes y es el insistir en una educación en valores ya que es muy fundamental para la personalidad y sensibilidad de cada uno de ellos. Valores humanos como la honestidad, la tolerancia, la responsabilidad, la paciencia, el respeto, la gratitud, el sacrificio o la empatía no son más que algunos de los que considero me débelos procurar instaurar en los alumnos.
Pienso que los buenos maestros son aquellos que nunca dejan de mostrar su aprecio por los alumnos. Saludos