miércoles, 10 de diciembre de 2008

mi aventura de ser docente

Mi aventura de ser docente

Tenía yo 20 años de edad y estaba por iniciar mi séptimo semestre de licenciatura en psicología cuando mi padre murió, la muerte lo sorprendió apenas a los 50 años. Durante su paso por esta vida el fue Licenciado en Derecho, sin embargo al cerrar los ojos y buscar entre los recuerdos que tengo de el, es inevitable no relacionarlo caminando entre butacas y con manchas de gis en el pantalón, el fue docente de tiempo completo del CBTIS 89 y a eso se dedico.
A una semana de su muerte y aun con el dolor de la reciente perdida, con el futuro incierto recuerdo haber recibido una llamada con la indicación de que me presentara al siguiente lunes en el plantel a voz de la secretaria. Llegue puntual con la idea de recoger quizás, artículos personales de mi difunto padre sin embargo la propuesta de incorporarme al plantel que durante 20 años había dado trabajo a mi papá era lo que recibiría ese día. No dude en aceptar, no sin antes explicarme que iba a comenzar desde abajo, es decir con clave de auxiliar de intendente, por lo menos administrativamente ya que ante la falta de algunos maestros entraría frente a grupo en el semestre febrero-julio de inicio la semana siguiente. Dos días después mi afiliación estaba lista y con eso mi aventura.
Ese primer lunes de escuela, al salir de mis clases en la universidad con más miedo que ganas me presente puntual a mi trabajo, a mi nuevo trabajo sin mas herramientas pedagógicas que lo que yo había visto, me limite a dar lo que tenia –de hecho nadie da lo que no tiene- y posiblemente a seguir con la secuencia victimas de victimas de victimas.
Los principios como creo todas las cosas son arduos, principalmente por el hecho de estudiar mi licenciatura en una escuela con perfil humanista, que representaría estuviera moldeado en una formación constructivista a diferencia del modelo que en ese entonces imperaba en el CBTIS por lo que era común que se me llamara la atención por generar actividades distintas alas preestablecidas en un manual de edición 25 años atrás de distancia manejado por la academia. Preparar clases entre mi clase era cosa de todos los días en mi universidad, por lo que mis compañeros comenzaron a llamarme “el alumprofe”.
Al día de hoy a ocho años de esos sucesos muchas cosas han cambiado, termine satisfactoriamente mi universidad y termine una maestría, con las jubilaciones de algunos compañeros he avanzado escalafonariamente, al punto de tener medio tiempo docente en mi plantel; sin embargo mi pensamiento acerca de lo que significa ser profesor no a cambiado mucho, creo que es una profesión que exige autorespeto y disciplina. En mi transitar académico como alumno, especialmente en la etapa de bachillerato vi profesores venderse por un seis de cerveza o cien pesos, maestros que solapaban las pintas grupales con la intención de no dar clase o barcos en su quehacer docente denigrando al medio al que hoy pertenezco, creo que estar frente a grupo es una gran responsabilidad ya que precisamente en el nivel que nosotros impartimos es la medula de la adolescencia tan importante será lo académico que yo le pueda aportar al joven con mis conocimientos que con lo actitudinal de mi ser. Hoy en día abrigo una especial satisfacción ya que fruto de mi conducta y a pesar de ser uno de los maestros mas jóvenes de mi plantel, los alumnos me respetan y lo mejor es que mis compañeros también, pues claramente se sabe en las platicas de las salas de maestros como es el actuar de cada uno de nosotros y ahí queda evidenciado nuestro desempeño.
Las satisfacciones en este andar han sido muchas, pero la principal la encuentro yo, al caminar por la calle y toparme a ex alumnos que me saludan por mi nombre y al hacer platica me dicen que son hombres de bien, que recuerdan alguna clase mía o mencionan sin mas adorno que fui un buen maestro, la satisfacción de verlos a la cara sin miedo a que me juzguen, se burlen o peor me insulten.
Es cierto que los cursos de “n” cantidad de horas han venido a mitigar mi desconocimiento pedagógico, pero también es cierto que las puras ganas de ser mejor profesor no van a solucionar mi déficit en esa área y en ese punto es donde reconozco mi insatisfacción, si bien es cierto la reforma trajo consigo la oportunidad de ser un profesor mas humano, y quitarnos la dependencia al pizarrón y al dictado, de nada me servirá si no me especializo para ser mejor docente, mi insatisfacción es lo que me mueve a estar aquí y aprovechar las herramientas para entonces si sentirme mas completo en pro del autorespeto, disciplina y responsabilidad que exige esta noble labor.

1 comentario:

Delta America Salas Basurto dijo...

¡Hola ! Hiram.
En educación media superior ser docente ha significado un reto que al paso de los años hemos ido logrando ya que los mismos problemas de los que comentas, los he vivido y ceo que hasta ahora superado ya que también mi formación universitaria no permitía que lograra este objetivo. Mi mas grande motivo de satisfacción es haber logrado mi identidad como docente y ser maestro por humanidad ya que ha posibilitado que se de el aprendizaje. Me falta aun perfeccionar algunos aspectos de mi personalidad, proyectar valores, actitudes etc. ya que como lo menciona los alumnos al egresar se llevan una parte de nosotros que reflejaran como ciudadanos." dedicar la propia vida a pensar y sentir, y a hacer pensar y sentir ambas cosas juntas”
Me despido, con el gusto de saludarlo
Gracias.
Delta América Salas Basurto.